Jackie Stewart


John Young Stewart (Milton, Escocia, 11 de junio de 1939) fue uno de los dominadores de la Fórmula 1 de finales de los 60 y comienzos de los 70.


Inicios.

Jackie Stewart es una de esas personas que llevan el motor en la sangre desde que nacen, y es que en su familia era algo que estaba muy presente. El padre del escocés, mecánico de profesión, había sido piloto de motos, mientras que su hermano llegó a disputar el GP de Gran Bretaña de 1953. Con un escaso éxito escolar a causa de su dislexia, Stewart tuvo en principio que dedicarse al tiro con arco, ya que tras un accidente sufrido por su hermano, sus padres desaprobaban que se pusiera tras un volante. A pesar de sus buenas maneras con el arco y en contra de la opinión de sus padres, Jackie finalmente se dedicó al deporte de las cuatro ruedas. Sus primeros pasos fueron posibles gracias a Barry Filer, un cliente del negocio de sus padres, que le dio la oportunidad de probar uno de sus coches. El éxito de aquel primer contacto llegó a oídos de Ken Tyrrell.

Fórmulas de promoción.

En 1963 y bajo la atenta mirada de Tyrrell, Stewart sorprendió a propios y extraños al superar a Bruce McLaren en un test con un Cooper F3. Jackie fue más rápido que su rival, que ya llevaba ocho años corriendo en Fórmula 1, y Tyrrell le ofreció un asiento en su equipo. En 1964, para que fuera ganando en experiencia, corrió la Fórmula 3, en la que ganó siete carreras seguidas.

Primeros pasos en la Fórmula 1.

El salto a la Fórmula 1 se produce en 1965. Por aquel entonces el equipo Tyrrel no competía aún en la categoría reina, por lo que firmó por el equipo Owen Racing Organisation, que utilizaba chasis y motores BRM. Su carrera de debut fue el Gran Premio de Sudáfrica, en el que terminó sexto. En las cinco carreras siguientes completó cuatro podios, y en el GP de Italia de ese mismo año logró su primera victoria, terminando el campeonato en tercera posición. La temporada siguiente no fue tan positiva para Stewart, ya que tan sólo consiguió terminar en tres carreras. El año comenzó con victoria en el primer Gran Premio, el de Mónaco, pero en la siguiente cita, en Spa, sufrió un accidente que le marcó de por vida. Bajo una lluvia muy intensa, Stewart quedó atrapado en su monoplaza, el cual no paraba de perder combustible.

Las medidas de seguridad en la época eran precarias, y sólo la ayuda de otros dos pilotos posibilitó que saliera del vehículo. La rocambolesca historia no acaba ahí, ya que la ambulancia que le transportaba al hospital no conocía el camino y acabó extraviándose. Tras esa carrera, Jackie inició una lucha particular por mejorar la seguridad en la Fórmula 1, tanto para los pilotos como para los espectadores. En 1966 tuvo lugar también su debut en la Indianapolis 500, carrera que tuvo que abandonar por problemas mecánicos, pero que tras liderar durante 40 vueltas le valió para ser elegido ‘Rockie del año’. 1967 no sería mucho mejor año que el anterior. Esa temporada tan sólo logró terminar dos carreras, y volvió a participar en la ‘Indi’ 500, repitiendo retirada.

La unión con Tyrrell.

Las cosas mejoraron sustancialmente en 1968, finalizando el campeonato del mundo. Su fichaje por el equipo de Ken Tyrrell, con chasis Matra y motores Ford comenzó a dar resultados. Para el recuerdo quedará su victoria en el Gran Premio de Alemania de 1968, en el que se impuso con un margen de cuatro minutos y tres segundos al segundo clasificado, ni más ni menos que Graham Hill. A pesar de tamaña demostración, la victoria final en el Mundial sería para el piloto inglés, pero Stewart comenzaba a dar mucha guerra. La temporada siguiente sería la de su consagración. Lograría seis victorias, y se impondría con una diferencia abismal sobre su perseguidor más próximo, Jacky Ickx. Stewart se convertía en ese momento en el primer (y hasta el momento único) piloto en ganar el campeonato con un coche de construcción francesa.

En 1970 se produjo la ruptura definitiva con Matra, que quería utilizar sus propios motores, mientras que Tyrrell y Stewart querían continuar con los propulsores Ford. Tyrrell optó por comprar un chasis de Matra, y el equipo pasó a denominarse Tyrrell Racing Organisation. El ambiente revuelto acabó pasando factura y el piloto escocés completaría un discreto campeonato, que finalmente sería para Jochen Rindt atítulo póstumo. La temporada siguiente, con el patrocinio de Elf, deparó el segundo título para Stewart, y de nuevo con un dominio de principio a fin y logrando seis victorias. El tricampeonato tendría que esperar aún dos temporadas, ya que en 1972 se cruzó en su camino Emerson Fittipaldi, que lograba el título en su tercera temporada en la Fórmula 1. Finalmente fue en 1973 cuando Stewart entró en el selecto club de pilotos que acumulan tres títulos de campeón del Mundo, pero la victoria final estuvo marcada por la trágica muerte de su amigo y compañero de equipo Fraçois Cevert, en la clasificación del Gran Premio de Estados Unidos de 1973, el último de la temporada. Stewart, con el campeonato en el bolsillo, no tomó la salida ese día, y se retiró de las pistas tal y como tenía ya planeado.

Una vez finalizada su carrera como piloto, Stewart siguió unido al mundo del motor y particularmente a la Fórmula 1. Actualmente realiza labores como comentarist en la televisión estadounidense, y de 1997 a 1999 tuvo su propio equipo de Fórmula 1 en colaboración con su hijo, Paul Stewart. El Stewart Ford, tuvo en sus filas, entre otros, a Rubens Barrichello y Johnny Herbert, recayendo en el inglés el honor de ser quien dio al equipo del mítico piloto su única victoria, en el Gran Premio de Europa de 1999.

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